El Día Mundial de la Infancia se celebra el 20 de noviembre, fecha en la que la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 .
El objetivo del Día del Niño es recordar a la ciudadanía que los niños y niñas son el colectivo más vulnerable y, por tanto, el que más sufre las crisis y los problemas del mundo.
Por este motivo hemos trabajado en clase este tema, para explicarles en que consiste este tema, les he contado el siguiente cuento.
Marcos y Gabriel tenían diez años y físicamente eran muy parecidos: ojos oscuros, pelo castaño y cara pecosa. Precisamente, en el parque Entre Dos Villas fue donde se conocieron los dos pequeños y donde empezaron a quedar para jugar por las tardes.
Marcos vivía en Villa Poder. El primer día fue a jugar con su nuevo amigo cuando salió del colegio.
- Hola, Gabriel, ¿qué tal hoy en la escuela? - le preguntó nada más llegar.
- ¿En la escuela? Yo nunca voy a la escuela. Trabajo para ayudar a mis padres - contestó.
- ¡Los niños no trabajan! ¡Tienes que ir a la escuela! - exclamó Marcos con los ojos abiertos como platos.
Y enseguida empezaron a jugar olvidándose de todo.
Llegó el cumpleaños de Marcos. Lo celebró con sus amigos del colegio. Sus padres hicieron una rica tarta de chocolate, pusieron globos y piñatas por todo el jardín y le regalaron una bicicleta. Al día siguiente, Marcos fue al parque con su bicicleta nueva, y un trozo de tarta envuelto en papel.
- ¡Qué ricaaaaaaaa! - exclamó Gabriel mientras devoraba el pastel.
- ¿Quieres dar una vuelta en mi bicicleta? Me la regalaron ayer por mi cumpleaños.
- Yo nunca he tenido una bicicleta. En mi casa no tienen dinero para comprarme una, ¡apenas nos llega para comer! - le contó a Marcos.
Gabriel dio una vuelta, feliz, pensando por un momento que era suya. Y continuaron jugando olvidándose de todo.
Una noche hizo mucho frío. Marcos tomó un vaso de leche calentita, se metió en la cama bien abrigado y durmió plácidamente. Gabriel, esa misma noche, la pasó tiritando de frío, abrigado por el calor del cuerpo de su madre y su hermano pequeño y dos raídas mantas.
- ¡Hola, Gabriel! - saludó Marcos al llegar.
- ¡Hola! - contestó su amigo mientras sufría un fuerte ataque de tos.
- Tienes mala cara. ¿No te puede ver un médico?
Marcos se quitó la chaqueta de lana que llevaba debajo del abrigo, y se la dio a Gabriel para que se la pusiera inmediatamente. Y enseguida empezaron a jugar olvidándose de todo.
- Gabriel pasa hambre, pasa frío. ¡Los niños tienen que ir a la escuela! ¡Los niños no pueden trabajar! - repetía una y otra vez a sus padres, sin entender nada.
Esa tarde, los padres de Marcos prepararon una cesta de comida para Gabriel, pero, precisamente ese día, el niño no fue a jugar.
A los diez días Gabriel apareció en el parque. Se le veía más delgado, tenía ojeras, pero al ver a su amigo sonrió.
- ¿Qué te ha pasado? Te he echado mucho de menos - le dijo Marcos corriendo a su encuentro.
- He estado muy enfermo. Ya me encuentro mucho mejor - contestó. Y enseguida empezaron a jugar olvidándose de todo.
- Los dos somos muy parecidos - dijo Marcos de repente.
- ¿Por qué si somos iguales nuestras vidas no lo son?
- ¡Mis papás te ayudarán! - le dijo tras unos segundos y abrazó a su amigo.
Los dos pequeños se miraron con complicidad, se encogieron de hombros y, como niños que eran, continuaron jugando olvidándose de todo.
A partir de este cuento hemos reflexionado sobre los derechos fundamentales de los niños y cómo no todo el mundo tiene la misma suerte que nosotros.
¿Marcos y Gabriel vivían en la misma ciudad?
¿Eran amigos?
¿Iban los dos al colegio?
¿Qué diferenciaba a Marcos y Gabriel?
¿Cómo quiere ayudar Marcos a su amigo?
¿Por qué Gabriel no puede ir al colegio? ¿Crees que es justo? ¿Por qué Marcos sí que puede ir?
¿Por qué Gabriel se puso enfermo? ¿fue al médico?
¿Qué te parece que los dos niños no tengan los mismos derechos?
Pues para que todos los niños del mundo tuvieran los mismos derechos, se reunieron un gran grupo de personas de muchos países y entre todos pensaron que derechos debían tener los niños y los escribieron para que todas las personas del mundo sepan cuales son esos derechos y no existan diferencias entre unos niños y otros.
Los derechos son los siguientes:
Derecho a la no discriminación: todo niño tiene derecho a no ser discriminado por ningún motivo como su color de piel.
Derecho a tener una familia que nos quiera, y nos comprenda.
Derecho al interés superior del niño: cualquier decisión, ley o política que pueda afectar a la infancia tiene que tener en cuenta qué es lo mejor para el niño
Derecho a la educación: todo niño tiene derecho a recibir una educación adecuada.
Derecho a opinión: todo niño tiene derecho a expresar su opinión y que esta se tenga en cuenta en cualquier asunto que le afecte.
Derecho a una vivienda digna: todo niño tiene derecho a vivir en un espacio adecuado para el bienestar de su desarrollo.
Derecho a la alimentación: todo niño tiene derecho a recibir alimentación, y será competencia del Estado garantizarla en ausencia de padres o tutores que puedan proporcionársela.
Derecho a la expresión: todo niño tiene derecho a solicitar, recibir y difundir cualquier información e idea a menos que vulnere el derecho de otros.
Derecho a la salud: todo niño tiene derecho a recibir atención sanitaria.
Derecho a nombre y nacionalidad: todo niño tiene derecho un nombre desde su nacimiento y a obtener una nacionalidad.
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